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Francia-Alemania : hermanos enemigos ? Primera parte

El pasado mes de Junio, tuvimos la grata sorpresa de encontrar una de nuestras citas en la revista L'Entreprise (1) : 'Habría que dejar de acomplejarse respecto a Alemania. Hagamos las cosas a nuestra manera'. Esta cita extraída de nuestro blog en una revista mensual destinada a las empresas con una gran tirada, muestra el interés, teñido de envidia y de un punto de impaciencia, que provoca en los empresarios franceses, el que se cite por los gobernantes a las empresas alemanas como modelo.

Hasta el punto que la misma revista ha decidido de dedicar varios artículos (2) a Alemania, incluido un numero especial sobre este pais.

Al tiempo el periódico Der Spiegel publicaba un articulo titulado 'La obsesión francesa  por las difíciles reformas antiguas', articulo que se sustrae a una fuerte critica irónica y condescendiente sobre Francia respecto a los anclajes en el pasado y las dificultades  que podemos tener en una economía globalizada.

Nuestras intensas relaciones comerciales explican esta relación atracción/desdén entre Francia y Alemania : nuestro vecino es al tiempo nuestro primer cliente y nuestro primer proveedor, cuarta potencia mundial y tercer importador mundial.

Las cifras del ranking mundial de países atractivos  (3) publicadas en un foro mundial económico, no hacen que acentuar el abismo entre nuestros dos países : Alemania se alza con la sexta plaza en términos de países con encanto (4), mientras que Francia se ha de contentar con la Vigésimo primera plaza.

Qué explicación podemos aventurar a este abismo entre las clasificaciones de uno y otro vecino, tan enemigo como amigo y hermano, con una historia común entrelazada; la visita del museo de la historia alemana en Berlín seria suficiente para darse cuenta de la intensidad y continuidad de nuestras relaciones desde Luis XIV, o incluso desde la Reforma hasta nuestros días.

 Nuestros ordenamientos jurídicos resultan el mejor ejemplo : el código civil alemán y el código de comercio han sido refrendados e inspirados de los códigos napoleónicos de 1804.

Si nos centramos en nuestros derechos mercantiles, Francia no tiene nada de qué avergonzarse con una gran flexibilidad de constitución de sociedades, dado que las dos formas societarias mas populares en este país (La SARL limitada y la SAS Anónima)pueden constituirse en pocos días con un accionista único y sin requisitos de capital mínimo. ¿Es una ventaja o un inconveniente, cuando conocemos los riesgos de una sociedad poco capitalizada cuando comienza su andadura con un único accionista ?

Cierto que la SAS es especialmente flexible, adaptada a empresarios que pretenden moldear la sociedad a la actividad, dado que existen pocas normas coercitivas en esta materia. La libertad de fijar acuerdos por los fundadores es muy grande.

Al margen de los sistemas de empresario individual, desde la EURL al trabajador independiente en Francia, permiten de ensayar y probar (con matices sobre la eficacia de tal experiencia), sobre el modelo económico de la nueva actividad deseada, antes de lanzarse con la estructura societaria.

Respecto a Alemania, la SARL (GmbH) puede igualmente constituirse con un capital  de un euro, lo que hacen muchas sociedades extranjeras para comenzar su implantación. Las grandes estructuras que se implantan en Alemania prefieren las SA (AG) con un capital mínimo de 50.000 euros, cuando en Francia es de 37.000 euros de mínimo. Las cesiones de títulos en Francia y Alemania son similares, asi como las formas de dirección tanto por personas jurídicas como físicas. Y todo ello pese a que en Francia se crean cada vez menos sociedades anónimas, hasta el punto de que se reservan prácticamente a sociedades que cotizan en bolsa.

La principal diferencia estaría en que los alemanes escogen, mas que los franceses, sociedades de personas (en oposición a las de capital) incluidas las SARL, forma la mas popular en Francia, según estadísticas del INSEE de 2011, con 79% de aquellas creadas en Francia en ese periodo, frente al 16% de SAS.

Respecto a la fiscalidad, la presidenta federal Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarcozy acordaron en Agosto de 2011, de acercar los ingresos y tipos de imposición de ambos países.

Alemania tiene el tipo del impuesto de sociedades en el 15% ; sin embargo, las empresas alemanas soportan una tasa comercial destinada a las localidades (Gewerbesteuer, de 13,65 %) y una contribución especial de solidaridad (de 5,5 %), lo que conduce a un tipo real de 29,5%. El impuesto de sociedades tiene un perímetro diferente en Francia debido a la importancia de las sociedades personales, a las que no se les aplica el Impuesto de sociedades como a las sociedades de capital.

En Francia, el tipo normal del impuesto de sociedades es de 33,33% y existe un tipo reducido del 15% para las PME sobre los primeros 38.180 euros de beneficio. A las grandes empresas, habría que añadir ademas al impuesto de sociedades, la contribución social de 3,3% y la contribución especial de 5% del monto del IS debido aplicable hasta 2013, así como la cotización sobre el valor añadido de las empresas (CNVE), lo que nos lleva a un tipo global de imposición del 42,4 % al 44,1%.

Las demás diferencias entre Alemania y Francia en derecho mercantil y de la competencia serán referidas en la próxima entrega.

Me Cécile Dekeuwer (c.dekeuwer@lexinit.com)

Traducción Miguel Garre

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