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El alza en la creación de empresas en Francia y la crisis financiera

Según el Observatorio Francés de Creación de Empresas, 412.814 entidades fueron creadas entre Enero y Septiembre de 2011, cifra inferior (-12,8%) a la registrada en el mismo periodo de 2010. Sin embargo, el número de creaciones de empresa sigue siendo muy alto- correspondiendo prácticamente al mismo periodo de 2009 [1].

La primera cuestión que nos planteamos parte de dilucidar sobre el origen de esta energía creativa tan sorprendente en un período de crisis financiera virulenta en Europa y máxime en este preciso momento en que determinadas agencias de notación han retiradola triple Ade solvencia a Francia, e incluso atendiendo al hecho de que Francia se percibe a menudo en el exterior como un país carente de espíritu emprendedor – a pesar de la existencia de ayudas y subvenciones del gobierno y las autoridades locales tendentes a fomentar el espíritu empresarial-; por citar un ejemplo de esta ultima afirmación, véase la reciente propuesta de Nicolas Sarkozy de lanzar una ayuda adicional de 800 millones de euros para las PYME, pese a encontrarnos en un período extremadamente difícil para estas medidas por  las restricciones presupuestarias. El aumento en los niveles de desempleo puede explicar el hecho de que numerosos empleados, que han perdido sus puestos de trabajo, recurran a la creación de empresas con el fin de generar la suya propia. Pero aquí surge un segundo interrogante, ¿es realmente la  mejor opción la creación de un negocio, a sabiendas de la dificultad de  contener los riesgos en materia de personal y en cuestiones de inversión financiera, y en medio del miedo instaurado por  el periodo turbulento que vivimos?
Entendemos que una de las claves para explicar lo expuesto reside en el tipo de empresa escogido. El mayor incremento respecto al periodo anterior (+42%) lo registra la creación personas jurídicas con un único accionista (SASU y la EURL). Además, el número de personas físicas creadoras, en forma de autónomo o de auto-empresario, aún representan el 53% de las empresas creadas durante este período, a pesar de haber disminuido un 21% respecto a 2010 [2].
De hecho, existe una amplia gama de instrumentos legales disponibles para establecer un negocio en Francia. La figura del  auto-empresario, que fue un gran éxito en 2008 tras la aplicación de la ley francesa sobre la modernización de la Economía (LME), parece haber perdido su brillo hoy. Por decirlo de otro modo, el auto-empresario no ha sido incluido enla "Colección Otoño-Invierno 2011 las empresas". Sin embargo mantiene ventajas como la simplicidad, ya que permite evitar la creación de una nueva estructura jurídica, y garantiza la separación de los bienes personales y los abocados a la actividad o profesionales, proporcionando además ventajas fiscales, concretamente en materia de IVA. Fue concebido tras las reformas de  2008 como la solución ideal para la creación de un negocio profesional independiente, evitando las cuotas propias de las entidades mercantiles y las gestión inherente ala sociedad. Además el estatuto de auto-empresario sigue siendo atractivo para aquellos que prevean una cifra de negocio inferior a 81.500 euros en el caso de venta de bienes o de 32.600 euros en el caso de venta de servicios. ¿Por qué entonces tanto amor perdido? La explicación mas plausible tiene que ver con "la confianza", cuya ausencia esta desafortunadamente de moda: el auto-empresario no consigue por si mismo infundir la suficiente a sus clientes y proveedores.
Y en este punto podríamos plantearnos , ¿quién se está beneficiando de esta desconfianza? Los grandes ganadores parecen ser las empresas de único accionista (la llamada sociedad simplificada de accionista único la denominada de responsabilidad limitada unipersonal), que casi han duplicado en número. Al parece es el acto de constitución en persona jurídica independiente, que funda la confianza de terceros. Las quejas de los puristas en torno a la consideración como "sociedad" a aquellas estructuras con accionista único [3 ] no parecen tener eco en el legislador que busca responder a las necesidades cambiantes de los emprendedores. Optar por la estructura societaria, pese a los inconvenientes propios de su constitución y gestión administrativa, permite el desarrollo de negocios así como atraer a otros accionistas e inversores, ¿por qué renunciar entonces a esta forma híbrida que ofrece confianza a terceros, manteniendo bastante flexibilidad en términos legales?

En conclusión, los empresarios individuales y los accionistas se encuentran en este momento ante el dilema de dos regímenes privilegiados. La información es basta en Internet [4] y el abogado francés puede ayudar a la toma de decisiones oportunas en torno a la forma social como en torno a los aspectos jurídicos propios de la abundante legislación.
Miguel Garre (miguelgarre@yahoo.es)

[1] Véase http://www.apce.com/cid123173/creation-entreprises-chiffres-septembre-2011.html
[2] Véase http://media.apce.com/file/18/5/chiffres_09-2011.43185.pdf

[3] Artículo 1832 del Código Civil Francés, "una compañía estará formada por dos o más personas …".

[4] http://www.apce.com/pid1627/comparaison-rapide.html?espace=1&tp=1

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